
Es mi primera elección por que para mí, ese desierto es como toda una vida de recuerdos, el mar que ha dejado su rastro sería el presente, y ese rastro son los recuerdos.
Lo que me transmite este poema es que la vida, o los sueños, es tan grande como un desierto, y que si no miramos ese desierto, que sería nuestro pasado, no podemos valorar el presente; de alguna forma, al mirar atrás te das cuenta de que igual en ese momento, no todo era feliz; como nos dijo Julia en la conferencia, puedes haber tenido una infancia no muy buena pero que en ese momento te parece normal, y al pasar el tiempo y mirar atrás te das cuenta de cosas, que en el poema vendrían reflejadas en las inscripciones del ancla; de alguna manera son los detalles, pienso yo, que te faltan por “saber”.
Elijo el desierto para que nada me distraiga,
en él ha dejado su huella el mar
y un ancla con inscripciones.
Sueños anteriores a la memoria avanzan por este desierto
mientras construyo una casa sobre el acantilado;
más adelante me sumergiré en las grutas,
donde los bodegones marinos
de azules imposibles
paralizan la mente.
Esta luz verde desvela
algunos secretos de mis antepasados.
Leo en los posos de ceniza
y las veo a ellas;
mi sueño avanza por este desierto.
Elijo el desierto para que nada me distraiga,
en él ha dejado su huella el mar
y un ancla con inscripciones.
Sueños anteriores a la memoria avanzan por este desierto
mientras construyo una casa sobre el acantilado;
más adelante me sumergiré en las grutas,
donde los bodegones marinos
de azules imposibles
paralizan la mente.
Esta luz verde desvela
algunos secretos de mis antepasados.
Leo en los posos de ceniza
y las veo a ellas;
mi sueño avanza por este desierto.

